Ferchis por dentro está llena de puertas
unas cerradas otras abiertas
Ferchis por dentro está llena de puertas
a veces sales a veces entras
Ferchis es del viento y a veces se entrega
y pierde cosas pero otras quedan
Ferchis es un árbol un libro una abeja
volando entre tantas en una colmena
Ferchis respira y a veces se cuelga
a veces no sabes si es ella o no es ella
Ferchis no entiende de todo y espera
que alguien le calme sus noches en vela...
Es difícil ver el vaso lleno cuando hay fisuras por todos los frentes.
Creí estar fuera del anillo vicioso me hace reincidir y apaga la sublime esperanza que supe encontrar tu voz.
No hay espirales ni rectas por este camino, salvo el laberinto circular, infinito, trunco, que me ata a la nada de tu piel compartida, donde celebro tus besos vacíos.
Me canse de mendigar tristemente tu escaso dar, buscar la pasión en un gemido mudo donde escondes el secreto de tu resignación: tu calma simulada.
Pero el anillo padece tantas fisuras como mi optimismo. Por eso vuelo lejos de lo que sentí, crezco, respiro. Mientras vos te salvas echando cada vez mas tierra sobre tus pies.
Vuelve a encontrar en su rostro su mueca torcida devaluada en un camino poco certero.
La ve ahí, presente, dibujándose, Mostrándose orgullosa aun cuando sus labios no delinean su contorno…
Asciende a sus ojos, busca salir en cada parpadeo, en cada giro inesperado. Invade el cuerpo que sabia suyo Y transforma esas pupilas (ahora cercanas) que distorsionaban su imagen innegable Las inspira a relativizar, a vivir con presencia de plomo A bailar cada nueva melodía.
La invisibilidad se ha evaporado con el primer calor que asoma en esta casi primavera.
No es que quiera asustarte, solo prefiero anticipar los fantasmas, las personalidades que se adueñan de mi cuerpo.
Aquí no hay motivos para enamorarse…
Soy mi problema mayor y mi mejor solución. La dueña de cada una de mis verdades y la culpable de mis mentiras.
Soy transparencia sin espinas, un montón de puertas abiertas para quien quiera y aprenda a mirarme, sonrisas torcidas, la anónima emisora de versos rabiosos, y quien da en silencio el mundo en una canción. Lo siento, no existe manual para el manejo de este cargamento de llanto y emoción tan impredecible.
Soy corazón sin respuesta, que arrima afanoso puros interrogantes cuestionando todas mis razones, mis pocas certezas.
Soy también fuego en busca del punto máximo de equilibrio entre quemar y arder Perdiéndome a menudo dando mas de lo que recibo Disfrutando de ser locura ficta y real, necesaria, apasionada, volcánica, definitiva.
Soy la única realidad de mis fantasías. El alma caminante de una funambulista que cada vez menos teme desplegar sus alas y volar.
Siempre hay una opcion, la posibilidad de elegir… nada esta determinado. Quizas por temor a la quietud, o porque simplemente no me gusta el conformismo, la resignacion… No te salves… sino… no te quedes conmigo!
NO TE SALVES
(Mario Benedetti)
No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre. Pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo.
Ya lo dijo Galeano: “No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.”
Mis fuegos internos y externos son uds. Y ninguno es igual a otro.. todos son distintos y de todos aprendí, todos me abrieron sus vidas para compartirla conmigo… y me dejaron acompañarlos cada día. Ni hablar de la confianza que les tengo, se que puedo dejar en sus manos mis miedos mas íntimos, porque no los van a usar en mi contra… con ellos me ayudaran a seguir creciendo. Me acerco a uds y se encienden mis ojos porque vivo por lo que me brindan, por lo que me regalan cada día, desde su cercanía, o lejanía, desde sus abrazos o sus palabras… Son parte de mi vida entera… llegan a ser parte de mis gestos, causa de mis sonrisas, testigos de mis silencios, reparadores de mis lagrimas, y sin duda son mis oídos, y mi voz… estoy totalmente determinada por Uds.… motivan el sentido de mis verdades y me iluminan día a día!!!... Gracias a aquellas que siempre me rodearon Que me dijeron mírate! Valórate! las q me abrazaron cuando llore, Las q me putearon cuando hable de mas, Las q me hicieron reír a mas no poder Y escucharon mis conferencias monotemáticas sobre algún amor q no fue… Me aconsejaron… me dieron refugio Me dieron de comer, de beber… Me obligaron a estudiar… Me llamaron para hablar Yo no concibo mi vida ni mi pasado sin uds. No las imagino lejos de mí porque tienen mi pasado y mi presente, porque me conocen como nadie… y les entrego mi futuro!
Gracias a aquellas otras que conocí buscándome… que para mirarme tenia que mirarlas… que me enseñaron y me empujaron a abrir mis alas… a ser quien soy hoy, porque me ven como nadie mas me ve y esa mirada me emociona me hace creer que es posible, me inspiran, me ayudan a crecer me incentivan y me acompañan en cada nuevo rumbo que se cruza incondicionalmente. No hay palabras que ya no les haya dicho…
Gracias… a todos!!! saben lo mucho que significan para mi y lo mucho que los necesito, sin uds. Nada seria lo mismo… gracias por reconciliarme con el mundo… Insisto… son mi mejor suerte!
Mi abuela —que no era tuerta— me decía: “Las mujeres cuestan demasiado trabajo o no valen la pena. ¡Puebla tu sueño con las que te gusten y serán tuyas mientras descansas! “No te limpies los dientes, por lo menos, con los sexos usados. Rehuye, dentro de lo posible, las enfermedades venéreas, pero si alguna vez necesitas optar entre un premio a la virtud y la sífilis, no trepides un solo instante: ¡El mercurio es mucho menos pesado que la abstinencia! “Cuando unas nalgas te sonrían, no se lo confíes ni a los gatos. Recuerda que nunca encontrarás un sitio mejor donde meter la lengua que tu propio bolsillo, y que vale más un sexo en la mano que cien volando.” Pero a mi abuela le gustaba contradecirse, y después de pedirme que le buscase los anteojos que tenía sobre la frente, agregaba con voz de daguerrotipo: “La vida —te lo digo por experiencia— es un largo embrutecimiento. Ya ves en el estado y en el estilo en que se encuentra tu pobre abuela. ¡Si no fuese por la esperanza de ver un poco mejor después de muerta!... “La costumbre nos teje, diariamente, una telaraña en las pupilas. Poco a poco nos aprisiona la sintaxis, el diccionario, y aunque los mosquitos vuelen tocando la corneta, carecemos del coraje de llamarlos arcángeles. Cuando una tía nos lleva de visita, saludamos a todo el mundo, pero tenemos vergüenza de estrecharle la mano al señor gato, y más tarde, al sentir deseos de viajar, tomamos un boleto en una agencia de vapores, en vez de metamorfosear una silla en transatlántico. “Por eso —aunque me creas completamente chocha— nunca me cansaré de repetirte que no debes renunciar ni a tu derecho de renunciar. El dolor de muelas, las estadísticas municipales, la utilización del aserrín, de la viruta y otros desperdicios, pueden proporcionarnos una satisfacción insospechada. Abre los brazos y no te niegues al clarinete, ni a las faltas de ortografía. Confecciónate una nueva virginidad cada cinco minutos y escucha estos consejos como si te los diera una moldura, pues aunque la experiencia sea una enfermedad que ofrece tan poco peligro de contagio, no debes exponerte a que te influencie ni tan siquiera tu propia sombra. “¡La imitación ha prostituido hasta a los alfileres de corbata!”